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¿Cuántas veces has contado los pasos que hay desde tu cama hasta el baño al levantarte?  

Siempre que hago esta pregunta las personas me miran confundidas, y muy pocas me la han respondido. Por lo general las personas se quedan mirando hacia arriba como buscando información en el cielo.  Esta sencilla pregunta es suficiente para darnos cuenta del montón de cosas que hacemos y no pensamos; es decir que hacemos de manera automática. 

Y te preguntarás ¿qué hay de malo en ir al baño de manera automática? Pues estoy de acuerdo contigo, eso no tiene nada de malo. El problema está en que el 95% de nuestras acciones diarias están programadas en nuestra mente subconsciente listas para reproducirse de forma automática, dejándonos solo un 5% para el discernimiento consciente.   

Casi siempre hacemos cosas sin pensar ni sentir, solo para quizás más tarde darnos cuenta de que hemos podido decirlo o hacerlo mejor. Y no estoy hablando de haber dicho algo basado en la mejor información que teníamos hasta ese momento. Me refiero a que actuamos siguiendo un patrón basado en nuestro pasado familiar. Así que si queremos vivir nuevas experiencias debemos parar nuestro piloto automático más frecuentemente. 

¿Sabías que nuestros pensamientos constantes se convierten en nuestros hábitos? ¿Y que nuestros hábitos crean nuestra personalidad? ¿Y que nuestra personalidad crea nuestra realidad personal? Pues sí! Somos lo que hacemos de forma automática. Así que si quieres vivir mejor, debes parar el piloto automático. 

Científicamente existe una explicación para ello. Nuestro cerebro está programado para repetir las misma sensaciones e impulsos con tal de preservar nuestra vida. Esa es su función. Crear patrones y formatos a nivel del lenguaje y expresiones corporales para que nos mantengamos en una zona conocida, y así poder navegar esta experiencia humana sin altibajos. 

Yo sé que necesitamos esa automaticidad para navegar la vida con cierta facilidad. El problema está cuando nuestra realidad no se asemeja a lo que deseamos y empezamos a vivir cómodamente dentro de nuestra incoherencia personal. Es decir, nos sentimos mal,  pero como es lo conocido y nos sentimos a salvo, nos quedamos allí aunque no nos guste. 

Desde que practico el mindfulness (atención plena), ya casi una década, apago con mucha frecuencia mi piloto automático, y me entrego a la maravillosa incertidumbre del momento presente, y allí me permito vivir momentos automágicos.  

Cuando no prestamos atención a nuestro momento presente, pasamos los días repitiendo patrones inconscientes que nos llevan al mismo resultado, es decir nos llevan a un futuro predecible. 

Por lo tanto para crear un cambio no se trata solo de recitar mantras o frases positivas. La clave está en prestar más atención en el presente, y empezar a sostener pensamientos de mayor calidad apoyados por emociones de alta vibración. 

¿Y cómo se hace eso?…. seguro te estarás preguntando. Bueno aquí te dejo tres pasos para empezar a parar ese piloto automático que no te deja experimentar tu cotidianidad con mayor plenitud. 

Haz más silencio. Cuando tomas más pausas conscientes durante el día en vez de reaccionar de manera impulsiva a cada estímulo externo, estarás abriendo espacios para aumentar tu consciencia y empezarás a ser más selectiva con las respuestas que des en cada situación. Empieza por respirar tres veces antes de responder un email, o antes de hacer un comentario. Mientras estás en esa pausa consciente, ponte la mano en tu estómago. Si se siente en paz, compártelo, si no, pues extiende un poco más el silencio. Esto suena fácil, pero sé por experiencia propia que al principio no lo es tanto. Si te cuesta hacer silencio antes de responder ese email “inquisidor”, sal a caminar un rato, o llama a un amiga para hablar de algo totalmente diferente. Allí romperás la cadena automática y verás cómo tu respuesta ha pasado de ser una reacción egocéntrica automática, a una respuesta sensata y coherente con tu mejor ser.

Cambia tu rutina al menos una vez a la semana. Sé que todas tenemos nuestras rutinas laborales y personales, pero para poder salir de ese automático limitante, tenemos que sacudirlas más constantemente. Es decir, no esperes el viernes para salir con tu pareja, o amigas. Qué tal ir al cine sola un martes al salir de la oficina? Créeme, te sentirás increíble! 

Levántate cinco minutos antes de lo normal. Sí, sólo 5 minutos antes, y úsalos para meditar. La meditación te ayudará a anclarte al momento presente, ser más intencional con lo que quieres experimentar en el día, y a cortar con las respuestas automáticas. Si jamás has meditado, te sugiero hacer meditaciones guiadas. Puedes usar cualquiera de la aplicaciones gratuitas que existen en el mercado. Mi favorita se llama Calm.

Si sigues estos consejos, empezarás a notar cómo tu presente se torna más parecido a lo que deseas y empezarás a crear momentos llenos de bienestar y plenitud en tu cotidiano. 

¿Entonces, qué esperas?  Deja de vivir en automático, y empieza a vivir en AUTOMÁGICO!