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La compasión no es una virtud, es un compromiso. No es algo que tengamos o no tengamos, es algo que elegimos practicar

Brené Brown

Quise empezar este artículo con esta frase pues quiero que entiendas que ser autocompasiva es una práctica consciente que solo tú puedes llevar a cabo. 

Pero ¿qué es autocompasión? La autocompasión es la capacidad de vernos con amor para cambiar el monólogo severo y crítico destructivo con el que nos tratamos la mayoría del tiempo. La autocompasión nos ayuda a transformar ese monólogo interno de agresivo a amoroso; de excluyente a incluyente.  

Seguro que cuando tu amiga te está contando su problema tú le tienes mil soluciones compasivas listas para compartir mucho antes de que ella termine su cuento. ¿Verdad que sí? Imagina por un segundo que esa amiga eres tú. Cuantas soluciones tienes en tus manos llenas de amor y tolerancia porque tú entiendes la perfección de nuestra imperfección humana. Lo que pasa es que estás acostumbrada a exigirte tanto que dejas de sentirte. 

La autocompasión es compredernos, ¡no ignorarnos! Es tratarnos con tolerancia y respeto pues somos parte de un universo sagrado lleno de milagros. 

Sí, es verdad que cometemos errores. Pero también es cierto que podemos cambiar de rumbo al momento de darnos cuenta que por allí no era. Ese es el poder de la autocompasión. Nos da la oportunidad de volver a empezar. 

El problema está en ese paradigma obsoleto que nos “impide” cambiar, pues siempre hemos sido de esa manera aunque eso aumente nuestro malestar. Y cuando digo impide es por el temor a lo que puedan pensar de nosotras si cambiamos. Sobre todo le tememos que nos tachen de estar pasando por una etapa de crisis. Las crisis pueden ser duras, y pueden ser maravillosos puntos de partida. Todo depende de cómo te trates a ti misma durante esa situación. No le temas a la crisis. Ellas son parte de la vida. Si a algo hay que temerle es a tu falta de autocompasión pues puede llegar a ser tu verdugo más duro durante momentos de crisis. 

La autocompasión nos ayuda a evaluar de forma realista nuestras capacidades y talentos. Ella actúa como un detector de mentiras. Pues la autocompasión no es tenernos lástima, es reconocernos en medio de nuestra vulnerabilidad e imperfección, con la intención de seguir hacia adelante. 

Te dejo dos ejercicios mindfulness para aumentar tu autocompasión:

Ejercicio #1: Miráte al espejo y lánzate un piropo cada mañana. Puedes usar mi piropo favorito: Hola, belleza, hoy vamos por otra aventura, ¿me acompañas?  Si esa mañana no amaneciste de muy buen humor (es normal, nos pasa a todas), mírate al espejo y te dices: “Hoy, [tu nombre] se que te ves fatal, pero abriste los ojos, así que vamos a celebrar ese milagro de vida”. Te aseguro que si dices esta frase cuando no te sientes tan bien, la autocompasión te ayudará a tener un día fenomenal. 

Ejercicio # 2: Escríbete una nota de amor al terminar tu día, y úsala como mantra durante el día siguiente. 

Te deseo un presente lleno de momentos autocompasivos, o como me gusta llamarlos “momentos automágicos”.

Hasta la próxima,

Dr. G

Maria Emilia Gambuzza, Ed.D

Mentora de Mindfulness

Experta en Psicología Positiva

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